El equilibrio emocional y psicológico de los profesionales aeronáuticos es fundamental para poder aplicar sus conocimientos y habilidades. Las profesiones relacionadas con la aviación son: pilotos, personal de cabina, técnicos y auxiliares de mantenimiento de las aeronaves, controladores del tráfico aéreo.

Para manejar situaciones de estrés, es necesario tener un buen entrenamiento psicológico, pero por supuesto es necesario no padecer trastornos clínicos que puedan impedir hacer bien el trabajo. Además desde que el incidente en los alpes del piloto que se suicidó con un A320, se ha vuelto especialmente relevante valorar el riesgo de suicidio y el deseo de querer dañar a otras personas. En lo referente al tratamiento clínico, en PsicologoAeronautico.com, en colaboración con PsicologodeCabecera.com aplicamos la metodología cognitivo-conductual.

Tratamiento clínico para personal aeronáutico: la terapia cognitivo-conductual

La terapia cognitivo-conductual permite ver más claramente las situaciones difíciles y responder a ellas de una manera más eficaz. El psicólogo propone los caminos. Entrena a sus clientes en habilidades y estrategias que con la práctica deberán permitirles eliminar malestares, alcanzar metas, gestionar y tomar decisiones…

El psicólogo clínico usa todos los recursos de los que dispone para ayudar a sus clientes a alcanzar sus metas y objetivos terapéuticos: da información sobre conceptos e ideas que pueden ayudar a valorar las cosas de diferente modo, propone «deberes para casa», ayuda al cliente a reflexionar sobre su estado y alternativas.

El malestar psicológico es como una herida invisible, si es pequeña puede necesitar sólo la atención simple, o incluso puede remitir  de forma natural, pero un trastorno más grave, es una herida grande necesita un tratamiento adecuado.

Psicólogo Aeronáutico

El tratamiento clínico para personal aeronáutico. En PsicologoAeronautico.com somos conscientes de que no basta con teorizar y que es vital hacer tareas que ayuden a interiorizar los cambios. Sabemos que no basta con hacer una vez algo que funcione. Hay que repetirlo y confirmar que nos es de ayuda. El cerebro es tozudo, y necesita confirmar muchas veces que algo nuevo funciona y no hay nada peligroso escondido. La tranquilidad suele producirse como consecuencia de la repetición y la confirmación de que algo sirve. Nuestra terapia enseña a resolver, pero también a mantener lo alcanzado. Está bien sentirse mejor, pero hay que conseguir ser capaz de aprender a identificar qué es lo que debemos hacer y lo que no ante una preocupación o malestar.