La manera de relacionarnos con los demás, dependerán de nuestras habilidades, la capacidad para gestionar las situaciones, y la forma de adaptarnos a las circunstancias, no es fácil encontrar el equilibrio, ya que habrá que tener una percepción clara entre lo que consideramos nos corresponde y los momentos en los que habrá que hacer concesiones.

Ser paciente a veces tiene algo de sumiso y por ello es fácil pasarse de paciente. Entender lo que el otro quiere puede ser necesario en las relaciones sociales pero enseguida nos podemos comportar de manera excesivamente amoldable a las necesidades de los demás

Para alcanzar este equilibrio es importante, sepamos expresar nuestras necesidades y una vez que conozcamos el resultado de nuestras peticiones, adaptarnos al resultado de las mismas.

Ser asertivos, un buen antidoto

La asertividad es una habilidad que nos permite expresar nuestras necesidades libremente de una manera concreta y compresible. Es posible conseguir a travez de habilidades como esta, el diferenciar entre lo que es ser paciente ante una situación que no nos gusta y así evitar caer en la sumisión.

Trabajar la asertividad, nos permitira comunicarnos eficientemente, nos ayudara a entender las dificultades que representan para los demas nuestras peticiones, esta capacidad de trasmitir adecuadamente nuestras peticiones, nos puede ayudar a sentirnos bien, a elevar nuestra autoestima y evitar el malestar que nos puede generar una respuesta que consideramos injusta.