La tolerancia a la frustración se va adquiriendo con el tiempo en función de las experiencias vividas y de los modelos educativos a los que haya sido sometido cada uno. Podemos decir que las personas que no hayan sido entrenadas (educadas) en la tolerancia de la frustración, de mayores tendrán mucha dificultad para gestionarla. La frustración es una emoción íntimamente relacionada con las expectativas creadas por cada persona ante un determinado hecho.

Calor cansancio dolor de cabeza o retraso… Si la expectativa es la de ser atendido en un restaurante rápidamente, si no es así se produce malestar.

Tolerancia a la frustración

La frustración es una emoción íntimamente relacionada con las expectativas

Las personas que construyen su mundo alrededor de la lógica de sus normas tienen más probabilidad de sentir la frustración. Cada vez que no son capaces de conseguir que las cosas sean como las han pensado se van a frustrar. Los grados en los que aparece la frustración pueden variar y ser más o menos intensos según variables como la personalidad, la tendencia a la evitación, a la impaciencia, grados de somatización de la persona, éxitos o bloqueos alcanzados al ser así, capacidad para tolerar el dolor, la ansiedad o la tristeza, los grados de dependencia hacia otras personas…

Qué favorece la baja tolerancia a la frustración

La tendencia a la evitación. Evitar el malestar, favorece estar más tranquilo, pero solo a corto plazo. Cuando se busca este mecanismo como forma habitual de estar bien, se potencia la vivencia de frustración cuando no se consigue.

Tendencia a la impaciencia. Cuando los tiempos que uno asigna a resolver las cosas, no corresponden con lo que luego ocurre, sube el malestar, y por tanto también la sensación de impotencia, rabia…

Capacidad para tolerar el dolor, la ansiedad o la tristeza. Las sensaciones como la ansiedad o la tristeza, son  por si mismas incómodas o desagradables. La tendencia natural es a diluirlas y conseguir tranquilidad. Las personas que toleran mal el dolor, o en general el malestar se frustran con mucha frecuencia. Cuando se une además la tendencia a la somatización, se puede volver aún más incómodo. Hace que deseemos más rápidamente que desaparezca. Cuanto más intensa sea la sintomatología física, más aversiva será.

Éxitos o bloqueos alcanzados al ser así, al frustrase el entorno reacciona. A veces el efecto es protector y otras de rechazo.

Grado de dependencia hacia otras personas

Las personas que tienden a verse dañadas, y/o atacadas por personas o situaciones, junto con la tendencia a pensar que las normas son comunes y deberían ser compartidas por los demás, tienen muchas posibilidades de frustrarse.

baja tolerancia a la frustración

Cuando me frustro ¿Qué potencia aún más la baja tolerancia a la frustración?

Una vez aparece la frustración suele producirse un bucle que retroalimenta este problema. Estos son algunos de los elementos que la potencian

  1. La percepción de que los demás tienen malas intenciones para hacer lo que están haciendo. Descubren fácilmente deseos de dañar o disfrute en hacer daño, lo cual les predispone aún más a defenderse y atacar. En ocasiones, son estas personas las que pueden precipitar el conflicto, al necesitar defenderse de los ataques que han percibido (reales o no)
  2. La competitividad (mal entendida). Cuando se intenta demostrar al otro que está equivocado
  3. Busqueda de apoyo para desahogarse y reconocimineto por parte de otros de que lo que siente es legítimo.. mas  en función de no recibir lo que desea
  4. Pensamientos activadores
  5. Delegar en los demás la responsabilidad de estar calmado o tranquilo
  6. Dificultad para pedir lo que se quiere, esperando que los demás entiendan las necesidades y no haya que defenderlas o pedirlas.
  7. El victimismo

Agravamiento de problemas enfermedades y trastornos como consecuencia de la baja tolerancia a la frustración. El hecho es que muchos problemas y enfermedades que pueden producirse, se potencian o agravan en función del manejo que las personas hacemos de la frustración. Fibromialgia, dolores articulares…. se potencian debido a la incapacidad para tolerar el malestar