Dentro de nuestras aspiraciones está la de sentirnos bien y ser felices, para ello se convierte en prioritario que la ansiedad o la tristeza no nos invada en el día a día. Existen rutinas más o menos generadoras de malestar, que unidas a las características de personalidad de cada uno, harán de la ansiedad o la tristeza algo más o menos frecuente.

Si una situación de conflicto nos genera malestar lo que favorecerá son dos alternativas: afrontarlo y resolverlo, o alejarnos e intentar que pase la situación. En el primer caso el problema no se cronifica, en el segundo en función de la naturaleza de la situación puede resolverse por sí solo, o no… Puede llegar a mantenerse por mucho tiempo.

El malestar, la ansiedad en este caso, no nos informa ni nos da la capacidad para resolver el problema, solo nos genera el deseo de estar mejor. Las personas que por sus experiencias, por su aprendizaje, o por los modelos que ha recibido en su vida no resuelven las situaciones a pesar del malestar, tienen mucho más riesgo de desarrollar depresiones o diferentes trastornos de ansiedad.

estar ansioso

 

No estar triste o ansioso

Sin ansiedad o tristeza permitiríamos que otros nos impusiesen sus maneras de hacer las cosas y no seríamos capaces de argumentar, perderíamos gran parte de la motivación para opinar, o para alcanzar nuestras metas.

Dejaría de ser algo incómodo y nos podríamos adaptar incluso a lo que es insano o peligroso: nos podríamos morir con facilidad como consecuencia de accidentes, al asumir riesgos innecesarios, no nos motivaríamos para conseguir alimentos cuando fueran necesarios. Usando un concepto del que hemos hablado en otros artículos (y que animo a leer sobre él), el malestar dejaría de ser egodistónico y perdería el valor como potenciador de soluciones.

 

PsicologodeCabecera.com

 

Conclusión

La próxima vez que te encuentres pensando que no deseas sentirse mal, o que quieres dejar de sufrir, valora que estás recibiendo una señal de tu mente para recordarte que debes hacer algún cambio, afrontar algún reto, hacer alguna petición, asumir algo que no depende de ti… La realidad es que puedes ser capaz o no de conseguirlo, pero buscar únicamente no sentir sin cambiar nada,  no funcionará. Te seguirás sintiendo nervioso, agobiado, desilusionado, o triste. Hay que aprender nuevas estrategias para hacer frente a las situaciones.

 

 

 

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