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El TOC, o Trastorno Obsesivo Compulsivo, es uno de esos problemas que mucha gente conoce por las películas o del que, incluso, ha trascendido el término de forma casi coloquial (mal usado) para referirse a que algo te pone nervioso o te genera cierto malestar (“me da TOC”). Esta exposición al término de forma poco profesional y seria, puede acabar provocando una imagen distorsionada del mismo, que nos lleve a malentendidos o ideas erróneas.

De forma muy resumida, lo más importante que hay que entender del TOC es qué son las obsesiones y las compulsiones. Las obsesiones hacen referencia a ideas, pensamientos o incluso imágenes mentales que generan una gran ansiedad y malestar. Normalmente, son intrusivas e incontrolables. La persona no decide pensar en ello y no es capaz de dejar de hacerlo.

 

Las compulsiones

Las compulsiones suelen ser una serie de conductas que hace la persona para tratar de calmar el malestar que le producen las obsesiones. Normalmente estas compulsiones suelen ser muy frecuentes, repetitivas y exageradas, de forma que suelen acabar afectando a la vida normal de la persona.

Por ejemplo, a nuestra hija puede obsesionarle la idea de “contaminarse” tocando ciertas cosas en la calle. De forma que, no sólo evita hacerlo a no ser que sea completamente necesario, sino que cuando llega a casa, tiene que lavarse las manos 5 veces seguidas para sentirse aliviada. Quizá a nuestro hijo le obsesiona la idea de hacer daño, de forma no intencionada, a alguno de sus familiares. Por lo que, ante el gran malestar y culpa que le genera tener esas ideas, reza mentalmente de forma compulsiva para intentar aliviarse.

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TOC de mi hijo

 

Las 3 ideas erróneas sobre TOC de mi hijo:

Como vemos, las consecuencias que puede tener para nuestros hijos estar sufriendo algo así, pueden ser enormes en su vida. Por ello, vamos a ver algunas ideas erróneas al respecto para tratar de ayudarles lo mejor posible en el caso de que acaben padeciendo este tipo de problemas.

 

1 unoSi ayudo a mi hijo a que haga esas cosas que le calman, se acabará cansando de hacerlas

En absoluto. De hecho, si le ayudamos a que realice esas compulsiones, lo que estaremos haciendo es más bien echar más leña al fuego. Puede que la lógica nos diga que, haciendo eso que nos calma, al final dejaremos que agobiarnos, pero esto sólo ocurre a corto plazo. Al final siempre necesitaremos volver a hacerlo para poder calmarnos temporalmente, hasta que vuelvan a aparecer de nuevo las obsesiones. Siempre que hacemos las compulsiones, estaremos alimentando la ansiedad. Si lo que queremos es ayudar a nuestro hijo, tenemos que conseguir que deje de hacer sus compulsiones. Por supuesto, para conseguir esto de una forma adecuada y poder garantizar el éxito, es necesario ponernos en manos de profesionales de la salud mental.

 

2 dosSi le castigo dejará de hacer todas esas “tonterías”

Castigar a nuestros hijos por algo así, es como castigarles porque les duela la cabeza. En primer lugar, será inútil para conseguir que deje de ocurrir, y, en segundo lugar, es algo que no es capaz de controlar y que no está haciendo aposta, por lo que responsabilizarle de ello es erróneo e injusto. En su lugar, debemos centrarnos en mostrarles toda nuestra comprensión, apoyo y empatía, y dirigir nuestros esfuerzos a ayudarles a que entiendan lo que les está pasando y a que acepten acudir a un profesional que les ayude correctamente.

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toc de mi hijo

 

3 tresLas obsesiones que tiene mi hija son muy intensas, y no hacer sus compulsiones le genera un malestar tan terrible que tengo miedo de que se traumatice.

A todas las personas con TOC les cuesta mucho trabajo dejar de hacer esas compulsiones que les alivian. Muchas veces le genera mucha ansiedad sólo pensar en dejar de hacerlo, pero por eso es tan importante acudir a un buen psicólogo para que diseñe un tratamiento adecuado para nuestros hijos.

Normalmente se intenta que las personas dejen de hacer todas esas compulsiones de forma progresiva, intentando adaptar las intervenciones a la situación personal de nuestros hijos, llegando a un cierto equilibrio entre conseguir avances y que no sea excesivamente complicado para ellos.

El proceso siempre va a implicar sufrir algo de ansiedad para la persona en el momento en el que le pedimos que no haga todas esas cosas, pero es temporal, después conseguirán sentirse mejor. Aun así, no hacer nada y dejar que sigan con el TOC, también implica un gran sufrimiento para la persona, mucho peor que el que conlleva no hacer las compulsiones, por lo que merece la pena hacerlo. En cualquier caso, aunque pueda costarles mucho trabajo dejar de hacer las compulsiones, nunca va a implicar que se traumaticen, al menos siempre que acudamos a un psicólogo, y que establezca un buen procedimiento terapéutico.

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