El Trastorno obsesivo compulsivo, también conocido por su siglas TOC, es un trastorno de ansiedad que afecta aproximadamente al 2-3% de la población general. Las personas con este trastorno suelen tener alguno de los siguientes síntomas:

  • Pensamientos obsesivos persistentes y recurrentes: obsesiones.
  • Imágenes o impulsos que le causan mucha ansiedad o angustia.
  • Comportamientos o rituales mentales que se ven obligados a realizar con frecuencia a lo largo del día para aliviar la ansiedad causada por las obsesiones: compulsiones.

 

Algunos ejemplos de obsesiones frecuentes: preocupación excesiva por poder causar daño a los demás, temores hacia poder ser alguien que no se quiere ser, miedo al contagio, miedo a incendios, miedo a accidentes de tráfico…

Las compulsiones más frecuentes son: lavarse las manos, ducharse o cepillarse los dientes durante mucho tiempo, ordenar objetos, contar, repetir palabras, o rezar durante gran parte del día, limpiar la casa o el entorno en el que la persona se mueve habitualmente.

Tratamiento del trastorno obsesivo – compulsivo

La forma en la que se manifiesta un TOC en cada persona es única, aun así el tratamiento que mejor funciona combina la reevaluación de premisas y argumentos racionales que la persona utiliza para afrontar su día a día, técnicas de relajación, técnicas de exposición y prevención de respuesta. Si padece un TOC, no dude en buscar ayuda de un psicólogo clínic0. En función del bloqueo y la sintomatología es recomendable el uso medicación.

Los avances en el estudio del trastorno obsesivo compulsivo ofrecen cada vez mejores opciones terapéuticas, entre ellas podemos destacar la terapia cognitivo conductual y la terapia farmacológica. En los casos en donde el bloqueo de la persona, derivado de su trastorno, no es muy elevado, puede contemplarse la terapia cognitiva la mejor alternativa. Si el malestar entorpece la capacidad de la persona para cambiar, entonces se hace recomendable un apoyo farmacológico. De este modo se consigue avanzar y alcanzar los objetivos de tranquilidad y estabilidad deseables para el paciente.

Por tanto normalmente más que el tratamiento las obsesiones, hay que centrarse en el tratamiento de las compulsiones. Cuando el tratamiento se centra especialmente en las compulsiones, el avance en psicoterapia es mayor y en menos tiempo. Este enfoque puede chocar, ya que el trastorno se define popularmente como trastorno obsesivo, o como tener manías, pero en realidad el problema se cronifica por las compulsiones.

 

Estadísticas del trastorno obsesivo compulsivo: prevalencia e incidencia

Alrededor de un 1% de la población española tienen un trastorno obsesivo compulsivo (TOC) en un momento dado (incidencia), y hasta un 3 % de la población experimentará un TOC en algún momento de su vida (prevalencia). No existe una evidencia clara de que hombres o mujeres padezcan más frecuentemente este trastorno.

 

Diferencias entre obsesión y compulsión

Las obsesiones son pensamientos a menudo intrusivos (aparecen sin desear tenerlos) normalmente asociados a temores que tiene la persona. Los rituales o compulsiones son acciones que una persona se siente obligada a realizar con el fin de reducir el malestar que causa una idea obsesiva (¿podría hacer daño con ese cuchillo al niño?, por ejemplo).

Cinco tipos de compulsión o ritual obsesivo:

  1. Limpieza.
  2. Comprobación.
  3. Guardar… por si acaso.
  4. Ordenar.
  5. Repeticiones.

 

tratamiento toc

 

Limpieza para intentar evitar “contaminantes”. Se realizan rituales de lavado o limpieza (lavado de manos, se elaboran métodos precisos para usar un baño público…)

Comprobaciones derivadas de una preocupación sobre un daño futuro o un peligro. La comprobación da sensación de control y evita aparentemente ciertos peligros. Por ejemplo, alguien que teme que pueda incendiarse su casa puede volver varias veces durante el día mientras está trabajando a comprobar la estufa o para asegurarse de que nadie dejó una vela encendida en alguna parte. Otro ejemplo sería que cada vez que una persona utiliza un wáter, debe comprobar cinco veces que la distancia de la taza a la cara es suficiente como para no contagiarse con nada. Los días que está mas agobiada, puede duplicar la repetición para aumentar la calma.
Orden. Es otra forma de control.  La persona que realiza estas compulsiones siente que necesita hacer una tarea en un orden particular, sin interrupción. Por ejemplo ordenar la ropa en perchas en la misma dirección, por colores y con la  misma distancia entre ellas.
Guardar. Se produce el temor a tirar cosas. De fondo está el miedo a perder algún dato, o incluso algún recuerdo. Esto produce como consecuencia el almacenar enormes cantidades de objetos, papeles… que casi nunca tienen una utilidad pero que hacen sentir calmado a quien los almacena.
Repeticiones de gestos, movimientos y tareas, muchas veces cuantificadas por parte de la persona. Es decir se repiten un número concreto de veces. Por ejemplo, cada vez que una persona va al trabajo y ve un coche amarillo, da cinco golpecitos al cinturón. Si ve más de cuatro, entonces duplica el número de toques.

 

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