5
(2)

La digestión de alimentos está íntimamente conectado con el sistema nervioso central. Cuando se soportan grandes cantidades de ansiedad, bien de manera puntual o mantenida a lo largo del tiempo, se pueden producir cambios en el flujo de sangre, pueden haber variaciones en las contracciones de los músculos digestivos, y disminuyen las secreciones necesarias para la digestión. El estrés puede causar inflamación del sistema gastrointestinal, y hacerlo más susceptible a las infecciones.

La ansiedad puede causar contracciones involuntarias del esófago, abordamos este aspecto en un artículo publicado en este mismo sitio web: “dificultad para tragar“. Además, puede aumentar la acidez estomacal causando indigestión. En situaciones de estrés, se produce frecuentemente el nudo en el estómago inhibiendo el apetito y potenciando las sensaciones nauseosas. Ya en el el tracto intestinal, el estrés puede provocar diarreas y/o estreñimiento. Por tanto puede agravar otras patologías pre-existentes  como son:

  • Colitis ulcerosa
  • Diarreas agudas
  • Diarreas crónicas
  • Enfermedad celíaca
  • Enfermedad diverticular del colon
  • Enfermedad de Crohn
  • Hemorragias digestivas
  • Obstrucciones intestinales
  • Reflujo gastroesofágico
  • Síndrome de intestino irritable

 

Además de afectar al intestino, y en general a todo el proceso digestivo, la ansiedad puede tener múltiples manifestaciones en otras zonas del organismos. En el artículo: 11 efectos de la ansiedad en el cuerpo, se recogen las principales.

 

mala digestión

 

Cómo controlar la ansiedad

Debemos tener en cuenta en primer lugar algunas recomendaciones sobre hábitos saludables, para que posteriormente, si es necesario se valore una psicoterapia. Tenerlos en cuenta puede ser de gran ayuda para evitar las malas digestiones, y en general las somatizaciones.

  1. Realizar una actividad física, alivia la ansiedad y estimula la liberación de endorfinas, al tiempo que favorece el tránsito intestinal.
  2. Practicar técnicas de relajación: yoga, meditación, relajación muscular progresiva, respiración diafragmática… Las personas con síndrome de intestino irritable encuentran un alivio significativo al dolor, la hinchazón y  los retortijones por medio de la práctica de las técnicas de relajación.
  3. Ajustes en la dieta. Evitar exceso de azúcar, grasas, cafeína y alcohol. Es bueno observarse, pero sin excesos. A veces ciertos alimentos nos sientan mal y basta con eliminarlos de la dieta para notar una mejoría. En cualquier caso, cuando es la ansiedad el principal problema, se observa  a menudo que un mismo alimento a veces sienta bien y otras no.
  4. Medicamentos. Algunos fármacos pueden tener efectos irritantes para el aparato digestivo. Valore si en su caso pueden influir negativamente en su digestión. A veces los antiinflamatorios si no van acompañados de algún alimento pueden ser causa de problemas digestivos.
  5. Terapia cognitivo-conductual. La terapia cognitivo-conductual enseña habilidades de afrontamiento ante situaciones que pueden estar causando ansiedad y somatizaciones. En un estudio reciente de las personas con síndrome de intestino irritable, el 70 por ciento observó una mejoría en sus síntomas tras de 12 semanas de terapia cognitivo-conductual. Si quiere conocer más sobre la psicoterapia, lea el artículo ¿Qué es la psicoterapia?, están bien resumidas las claves de la terapia cognitivo-conductual.

 

mala digestión

 

Mala digestión y ansiedad, un binomio frecuente

La ansiedad está siempre presente en nuestra vida. Existen diferentes grados de intensidad. Pasado un determinado nivel la persona puede sentirse incómoda y superada por ella. Hace algún tiempo hablaba sobre el concepto de calma ansiosa, y la idea de ser ansioso pero feliz. Abordando la manera en que la percepción subjetiva de malestar se integra en nuestro día a día.  Es importante saber que ansiedad puede alterar la digestión normal y empeorar las enfermedades digestivas preexistentes. Si tiene síntomas de ansiedad y detecta problemas digestivos asociados, consulte con su médico. Si se descartan otras causas que originen o agraven el malestar gástrico, será el propio médico quien le derive a un profesional de salud mental para resolverlo.

 

 

¿De cuánta utilidad te ha parecido este contenido?

¡Haz clic en una estrella para puntuar!

Promedio de puntuación 5 / 5. Recuento de votos: 2

Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar este contenido.

Protocolo para evitar contagios en el centro

Pincha en el enlace para conocer como influye el coronavirus en las sesiones de terapia.

Conoce nuestro protocolo