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Tener una nueva pareja sexual suele producir algunos efectos emocionales a la hora de poder disfrutar de la relación.  En el artículo sobre erección y personalidad, profundizo más en los aspectos emocionales y fisiológicos implicados en este tema. Centremos hoy específicamente en los primeros encuentros sexuales de una pareja.

Al mantener una relación sexual irrumpimos en la intimidad de otras personas, si éstos ocurren tras haber compartido algo de tiempo juntos, es más probable que tengamos información sobre el tipo de persona con la que nos vamos a acostar.  Podremos saber si es tímida, si es lanzada, si ha tenido muchas o pocas experiencias sexuales, si está acostumbrada a una relación monógama desde hace tiempo… Si la primera relación sexual se produce sin previo conocimiento, normalmente por puro deseo sobre el otro, obviamente habrá menos información, y a priori la posibilidad de no encajar puede ser mayor.

 

Emociones y sexualidad

La habilidad más significativa y útil para tener buen sexo entre personas que se conocen poco, es la de la sinceridad, ser capaces de crear un clima de confianza en el que se pueda explicitar qué cosas gustan y cuáles no. Ayuda decir frases como: “me gusta ir despacio al principio” “me da algo de corte que me observes desnudo”. Es innegable que la adecuada observación de las reacciones de la pareja ante determinados gestos o caricias será lo que más ayudará a que la relación sexual sea del agrado de ambos.

No debemos olvidar, en cualquier caso, que no siempre se es compatible con aquella persona que hemos decidido tener relaciones. Alguno de los factores que favorecerán que la relación sexual sea placentera para ambos son: las inseguridades, las experiencias anteriores, la desinhibición, el olor corporal, las características morfológicas (tamaño de los órganos sexuales, coordinación psicomotora…).  Así pues, hay que evitar tener que dar la talla, centrarse sólo en el placer de la pareja como manera de garantizar el éxito del encuentro, fingir un orgasmo, y dejar que sea el otro quien se encargue de encontrar el modo de dar placer.

 

 

Las nueva pareja sexual

Tras una ruptura de pareja hay que enfrentarse de nuevo a tener relaciones sexuales con nuevas personas. A menudo las inseguridades previas hacia el físico y lo diferentes que son las reacciones del otro ante los acercamientos sexuales de siempre, generan sentimientos ambivalentes. Aparece la angustia ante no estar a la altura, ante el hecho de que no esté gustando, quizás con la necesidad de parar en medio de la relación. Está también la aparición de emociones dormidas, de apasionamientos novedosos que ilusionen y mejoren incluso la autoestima.

En conclusión si la relación sexual no nace de un sentimiento intenso de deseo, es bueno fortalecerse para encararla adecuadamente y de ese modo poder aceptar que no siempre nos gustará ni gustaremos sin que eso deba ir asociado a un rechazo personal. La “química” no siempre será compatible.

 

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