La sensación de ahogo puede ser muy incómoda. Es fácil pensar en que hay algo grave, y que si no se atiende, puede llegar a ser aún peor. El miedo que hay tras el ahogo, suele ser un cáncer en el pulmón, o un problema cardíaco. Aún así lo habitual es que tenga más que ver con la ansiedad y no con problemas de mayor gravedad.

La sensación de ahogo, como todas aquellas sensaciones que estén ligadas a una amenaza para la vida serán siempre más capaces de generar miedo que otras aparentemente menos peligrosas. La posibilidad de ahogarse, de volverse loco, el poder dañar a alguien involuntariamente, poder sufrir un infarto, poder tener un tumor maligno escondido… Son solo algunos de los miedos que si se asocian a sensaciones físicas pueden dispararse y convertirse en una gran amenaza. 

Más allá de lo bloqueante que puede llegar a ser la sensación de ahogo, hay que tener en cuenta que la ansiedad se asocia muy a menudo a la dificultad para respirar. Los niveles elevados de alerta producen reacciones en cadena en nuestro organismo que si no se colocan en su adecuado lugar, nos pueden hacer sentir muy incómodos.

 

ahogo

 

La sensación de que no entra bien el aire se asocia muy a menudo con la dilatación de los alveolos pulmonares, que tiene como principal meta oxigenar a los músculos en el caso de que sea necesario defenderse o atacar ante una amenaza. Bien es verdad que la mayoría de los peligros que sentimos no requieren llevar oxígeno al músculo, pero hasta la fecha el cuerpo nos sigue preparando por si acaso. Por todo esto la dificultad para respirar es claramente lógica, aunque a veces nos puede potenciar miedos tan intensos como el miedo a ahogarse.

 

Miedos y síntomas

De este modo algunas sensaciones cotidianas pueden no ser relevantes hasta que se unen a la posibilidad de que se hagan realidad:

Síntoma

Temor

Dolor de cabeza Tumor, problemas neurológicos.
Presión en el pecho Infarto, tumor en el pulmón, Neumonía grave.
Dificultad para recordar algo Problema degenerativo, problemas neurológicos.
Mareo Tumor, problema circulatorio
Sensación de descontrol de la ansiedad Locura, esquizofrenia.
Taquicardia Infarto

¿Qué es lo que hace que algunas personas se bloqueen ante una sensación de ahogo y otras no?

Casi siempre los niveles de ansiedad elevados y mantenidos a lo largo de semanas son los precipitantes de este tipo de pensamientos. Para ser exactos, los pensamientos pueden haber aparecido más veces, pero es la ansiedad la que los dota de mayor verosimilitud, y por tanto de mayor percepción de peligro inminente. Estímulos o situaciones que habitualmente son neutras, de repente se tornan muy incómodas y desatan la necesidad de encontrar la certeza de que no va a ocurrir nada malo.

Tener  la sensación de ahogo, la sensación de no poder respirar bien, de que no entra el aire de la forma que normalmente lo hace, puede ser habitual en personas que hace ejercicio regularmente, en personas que suben unas escaleras rápidamente… El problema aparece cuando esa sensación se asocia a épocas de mayor ansiedad, y no siempre tienen una causa completamente identificada. Lo mismo podríamos decir de muchas de las sensaciones que incluía en la tabla.

 

sensación de ahogo

 

Situaciones que habitualmente son neutras, de repente se tornan muy incómodas y desatan la necesidad de encontrar la certeza

 

Todas estas sensaciones pueden tener un origen y una explicación razonables, pero el problema es que cuando disparan los niveles de alerta en el organismo, entonces tienden a potenciarse aún más. En el artículo sobre 10 efectos de la ansiedad en el cuerpo, detallé esta conexión y el efecto de potenciación.

En el caso concreto de la sensación de ahogo, muchas personas que la sienten habitualmente, focalizan su atención en si la sensación está o no presente. Hacen por respirar profundamente cada pocos minutos intentando que la sensación desaparezca. Buscan que al respirar con fuerza la sensación pase. El problema es que al dedicar tanta atención a esta sensaciones, se hacen aun más presentes y la impaciencia porque desaparezcan se multiplica. El miedo a una enfermedad, a que pueda ser un síntoma de algo más grave, no siempre está presente. Si el miedo estuviera, la necesidad de saber qué es y qué tratamiento es necesario, también potenciará la intensidad de la sensación de ahogo.

 

Es necesario no impacientarse queriendo que desaparezcan todos los síntomas de malestar

 

sensación de ahogo

 

Un consejo que puede aplicarse para controlar cualquier respuesta de ansiedad, es el de que en primer lugar para que se reduzcan las sensaciones, en este caso la sensación de ahogo, es necesario que uno se reconcilie con lo que está sintiendo. Es decir, no hace falta tener la certeza de que no pasa nada malo, pero es necesario no impacientarse queriendo que desaparezcan todos los síntomas de malestar.

Respirar de forma tranquila, observando las sensaciones durante 10 minutos con el único fin de observar las sensaciones, ayudará. Más aún si caemos en la cuenta de que la sensación puede ser desagradable, pero muy probablemente no es tan mala como los pensamientos que van apareciendo del tipo: “no me voy a quitar esto nunca”, “estar así siempre sería insoportable”, “¿y si tengo un tumor maligno?”, “¿soportaré una quimioterapia y una operación?”… Como digo es muy probable que sea peor el malestar por lo que puede pasar que en sí la sensación sin más. Es la interpretación amenazante lo que suele hacer que el malestar se intensifique y se cronifique potenciando el síntoma de ahogo, o cualquier otro derivado de una respuesta ansiosa (insisto en que el artículo de 10 efectos de la ansiedad en el cuerpo puede ser muy esclarecedor en este sentido).

 

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