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Podríamos decir que mentir es el un rasgo intelectual exclusivo del hombre, una cualidad que los animales no pueden desarrollar. Si se me apura, podríamos decir que el ser humano es, en esencia, mentiroso. Si no pregúntate, ¿Cuántas veces mientes en un día?. Quizás pienses que ninguna, una, a lo sumo dos. Pues bien, y qué sueles responder a la pregunta ¿Qué tal estás?, ¿Qué tal va todo?. ¿Realmente siempre está bien?, ¿Todo va bien?.

Está claro que no es necesario contar determinadas intimidades a gente con la que no tenemos demasiada confianza, pero al fin y al cabo son mentiras. Si lo analizamos desde este punto de vista veremos que diariamente mentimos bastante. Socialmente, incluso puede estar bien visto en algunos casos. Los motivos para mentir suelen ser no molestar, ganas de agradar, evitar conflictos, evitar la opinión negativa de los demás…

Hasta este punto la mentir es útil a la hora de manejarse adecuadamente en la sociedad, el problema viene cuando la mentira se convierte en un rasgo de personalidad y se usa continuamente con algún fin concreto. Desde pequeños podemos acostumbrarnos a mentir para conseguir que no se nos regañe, conseguir que nuestros padres se sientan orgullosos… digamos que cuanto más útil resulte más probable será que se repita.

 

 

En la adolescencia y en la edad adulta lo que podemos conseguir por mentir es mayor, pero los riegos, si  nos pillan, también aumentan. Recibiremos mayores críticas, e incluso nos podrán dejar de lado, pero aun así hay personas que utilizan la mentira con gran frecuencia.

Las razones fundamentales son la inseguridad, casi siempre unida a una baja autoestima, y la manipulación como un fin en sí mismo. Si uno se siente inferior es relativamente sencillo poder construir una realidad paralela que se adapte a lo que vemos que los demás esperan de nosotros. A corto plazo elimina la inseguridad pero a medio plazo las razones por las que uno se siente inferior e inseguro siguen estando presentes, por lo que no se ponen medios para vencerlas.

 

Mentira y manipulación

Con respecto a la manipulación, la mentira es la herramienta fundamental para poder conseguir que los demás se adapten a las necesidades de uno. Puede utilizarse de manera plenamente consciente o sin conocer realmente esa intención. Esto último coincide en ocasiones con la personalidad histriónica, son personas que se relacionan con los demás desde una posición victimista, desde la pena, la llamada de atención o desde la culpabilización de los demás. Es fácil en estas personas detectar abundantes mentiras, que si bien no suelen ser premeditadas, conforme hablan crean una realidad distorsionada, adaptada a su necesidad.

Por lo tanto si en una persona se detecta mucha tendencia a la mentira, habrá que analizar qué hay detrás, qué obtiene. Antes de juzgarle duramente pensemos más allá e intentemos ayudarle a ver y a afrontar sus miedos y necesidades.

 

 

Mentir: otra manera de ser bien valorado

La utilización de la mentira, en situaciones como las descritas puede mantenerse en el tiempo o aparecer de forma más tardía en la vida adulta. Cuando uno se hace mayor la mentira también responde a diferentes causas y según sean éstas, sus repercusiones pueden ser más o menos graves.

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Quien miente para conseguir sus objetivos sin importarle las consecuencias que la mentira pueda tener sobre otras personas, habla de un rasgo de personalidad. Es una característica psicopática. Otras personas mienten por temor, para evitar el rechazo o una consecuencia negativa derivada de sus actuaciones. Lo que en un principio puede haber sido una solución ante un problema puede convertirse en un mecanismo de defensa que a corto plazo les libera de algún prejuicio, pero que a largo plazo no les ayuda a enfrentarse a sus temores haciéndoles cada vez más vulnerables.

 

Mentiras y conflicto

 

Por último, encontramos los casos en los que se miente para ser más valorados, admirados y conseguir así la aprobación de los demás. Aquí podríamos encontrarnos todos en alguna ocasión, cuando exageramos un poco algún logro. También cuando contamos alguna anécdota negativa para no romper una imagen positiva, o cuando no expresamos nuestra verdadera opinión sobre algún tema para no generar conflicto.

Mentir puede ser un problema cuando continuamente se miente para disimular y para conseguir la aceptación social. Hay quien llega a vivir una vida que no es la suya, teniendo finalmente que representar un papel a todas horas para mantener una “maraña” de mentiras. Con esto sólo se consigue aumentar la tensión, y que el temor a ser descubiertos y rechazados cada vez sea mayor.

 

Las mentiras del niño y el adolescente

Desde pequeños nos enseñan que no es bueno mentir, que hay que decir la verdad. Pero a pesar de esto hay muchos niños que mienten, y sus mentiras nos pueden decir mucho de lo que les puede estar pasando. Por ejemplo, hay niños que mienten para manipular, para conseguir sus objetivos; en estos casos es importante aprender a detectar las mentiras e intentar que el niño no consiga lo que quiere a la vez que le damos otras opciones más adecuadas para alcanzar lo que pretendía. En otros casos los niños mienten para ser aceptados en un grupo. Si se inventan historias fantásticas llaman la atención y se sienten más aceptados; en estos casos sería importante enseñarle al niño las habilidades sociales necesarias para que consiga amigos sin tener que mentir.

Por otro lado, en ocasiones observamos a niños que mienten por miedo. Este es el caso de los niños que no cuentan las notas que han sacado, que se callan si han roto algo o que esconden alguna nota negativa del profesor; en estos casos el chico teme o bien el rechazo del adulto por su falta, o un castigo. Es importante tener en cuenta que estos casos no sólo se dan en niños a los cuales se les suele exigir o castigar, sino que también puede darse para sorpresa de los padres, dentro de familias donde el castigo no es frecuente, y esto es debido a la propia autoexigencia del chaval. En estos casos es importante cambiar el castigo por el refuerzo positivo de las conductas que queremos favorecer e intentar no presionar mucho al niño.

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Las mentiras del adolescente

La mentira en el adolescente tiene algunas peculiaridades. La adolescencia es una etapa vital de búsqueda de identidad. Se puede considerar un puente entre la niñez y la adultez que implica cambios a nivel fisiológico, emocional, social, cognitivo y conductual. En esta etapa los adolescentes buscan su autonomía e intentan llegar a una mayor independencia, y esto a veces puede provocar conflictos en la dinámica familiar.

Los padres tienden a exigir a sus hijos que actúen con más responsabilidad, pero sin embargo no acaban de dejar que sus hijos tomen sus propias decisiones. Es importante que los padres sean conscientes de que ser responsable no se aprende con la edad, se aprende sufriendo las consecuencias de haber tomado decisiones ante las situaciones que generan dificultades.

La aparición de conflictos en la adolescencia, favorece que los adolescentes puedan ver en la mentira una estrategia a la que recurrir para afrontar los problemas.

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Mentir es un grado

En la niñez, es frecuente, que la mentira esté incluida dentro de un juego y no haya intencionalidad de ocultar, sin embargo en la adolescencia la mentira se utiliza con intención de ocultar algo de una manera consciente.

El adolescente encuentra en la mentira la salida más sencilla para salir del conflicto. Es importante no ver la maldad en ello sino una falta de habilidades y capacidad para afrontar situaciones de su joven e inexperta vida.

El objetivo es que el adolescente comprenda que la mentira puede funcionarle a corto plazo para salir del mal trago, pero que a largo plazo desencadena más problemas como la pérdida de confianza y de credibilidad de su entorno.

 

Las mentiras del adolescente son por:

  • Inseguridad: algunos adolescentes mienten para sentirse más seguros y aparentar más delante de otros.
  • Educación muy exigente: los hijos que tienen padres muy exigentes y perfeccionistas, pueden tener la sensación de nunca cumplir las expectativas de sus padres y utilizan la mentira para no defraudarles.
  • Llamada de atención: en ocasiones el adolescente miente para captar la atención de los demás. Cuando se trata de mentiras muy exageradas, con mucha fantasía, son fáciles de identificar y acaban etiquetando a la persona de mentiroso o fantasma, perdiendo la confianza del grupo.
  • Miedo: el chico usa la mentira para evitar una consecuencia negativa como por ejemplo una discusión con sus padres o un castigo.
  • Imitación de compañeros: en este caso, el uso de la mentira es frecuente en el entorno del joven y ha aprendido a utilizarla como una herramienta útil ante el conflicto.
  • Déficit de habilidades par afrontar problemas : el adolescente no ha desarrollado aún habilidades adecuadas para afrontar el problema.
  • Poca comunicación con los padres: lo que conlleva que el adolescente no se sienta comprendido ni valorado por sus padres.
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Pautas para los padres

  • Actuar como ejemplo: si quieres evitar que tu hijo mienta debes evitar mentir tú mismo. Algunos ejemplos son: “Esto mejor no se lo diremos a tu padre/madre”, “A tu abuela le diremos que has aprobado todas las asignaturas para que no se disguste”…
  • Dar responsabilidades a los adolescentes: deben de aprender de las consecuencias de sus actos. Es recomendable que sean ellos mismos los que tomen decisiones respecto a su vida. El padre debe de orientar a su hijo pero lo adecuado es que sea él quien reflexione que opciones son mejores en esa situación y decida qué hacer
  • Identificar el mensaje oculto de la mentira: Es importante hacer el esfuerzo de leer debajo de esa mentira, e intentar identificar el motivo por el cual tu hijo hizo lo que pretende ocultar y por qué miente. Los padres suelen darse cuenta pronto que su hijo está mintiendo.
  • Las mentiras pueden ser pistas de que algo va mal en la vida de tu hijo. Cuando los padres sean conscientes de varias mentiras de su hijo quizá sea el momento de reflexionar qué cosas pueden estar fallando y buscar un momento adecuado para hablar con el adolescente.
  • Fomentar una buena comunicación: la escucha activa es muy importante para que tu hijo sienta que su opinión cuenta y es valorado, permítele que exprese sus opiniones y sentimientos. Es importante que los hijos se sientan cómodos a la hora de contar sus problemas a sus padres. Para ello la empatía es fundamental, el ponerte en el lugar de tu hijo puede facilitar la comprensión y favorecer un mayor entendimiento.
  • Negociar: el abuso de castigos o una educación muy estricta y autoritaria, puede llevar al adolescente a contar lo mínimo de sus problemas a sus padres y a mentir con más frecuencia. Es importante aprender a llegar a acuerdos: ante un conflicto, ambas partes tendrán que ceder en algún aspecto para poder buscar soluciones.

 

Cuando las mentiras son persistentes y graves es recomendable la ayuda de un profesional para que el adolescente pueda desarrollar unas habilidades de afrontamiento adecuadas y la familia aprenda pautas para manejar esta situación.

 

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