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Supongo que la receta perfecta para la felicidad no existe, pero en este artículo podemos reflexionar sobre las habilidades necesarias para alcanzar el bienestar y la capacidad para disfrutar de la vida. ¿Cómo hay que vivir la vida para conseguir ser feliz?

 

Dificultades para alegrarse de los propios éxitos

 

Para estar bien hay que ser capaz de alegrarse de lo que se va consiguiendo. Hacerlo así garantiza que se puede repetir de nuevo lo mismo, e incluso mejorar. Aun así parece que algunas personas tienen verdaderos problemas a la hora de alegrarse por sus éxitos. Cuando esto ocurre se producen algunos efectos secundarios bastante indeseables. El más destacado de ellos es la reducción de la autoestima. La manera en la que nos percibimos determina la seguridad que tenemos a la hora de relacionarnos, de tomar decisiones, de negociar las necesidades… Ser capaz de hacer una critica constructiva es muy importante, pero no lo es menos el ser capaz de percibir las virtudes y saber cuál es nuestra capacidad para tener éxitos.

Yo mismo en este sitio web he propuesto algunas habilidades que ayudarán a mejorar la autoestima, de hecho recordaré alguna de ellas, pero de poco sirve conocerlas si no somos capaces de alegrarnos de nuestro propios éxitos. Repasemos primero los consejos para mejorar la autoestima, y después centrémonos en cuáles son las razones para no alegrarse de nuestros propios éxitos.

 

alegrarte de tus propios éxitos

 

  • Haz un diario de lo positivo. Todas las noches, escriba algo bueno que haya ocurrido, escriba por lo menos tres cosas.
  • Crea una lista de deseos. Saber lo que se quiere es un prerequisito para ser capaz de alcanzar los objetivos. Anote todo lo que quiere hacer y todo lo que quiere ser.
  • Perdónate a ti mismo. No hay personas perfectas. Todo el mundo comete errores, sea más tolerante consigo mismo. Permitase alguno errores, o mejor aún cometalos voluntariamente, no hace falta que sea ante situanciones muy relevantes. Experimente si es realmente tan terrible cometer errores, o en realidad es peor su temor que el hecho.
  • Deja de compararte con los demás. Ya es suficiente!!. Nos solemos comparar con personas que son distintas a nosotros. Al hacerlo comprometemos a nuestra autoestima, potenciando el análisis de lo que nos falta, de lo que otros tienen y nosotros no. ¡Cuidado! puede ser bastante injusto para uno mismo crear personas perfectas con trocitos perfectos de los demás. Podemos acabar creando pequeños e irreales Frankenstein.
  • Afronta los conflictos. Exprese desacuerdo cuando así lo sienta, intente no cargarse de razones poderosas a la hora de expresar opiniones diferentes a las de otros. Sea algo científico y compruebe si, como presupone, el rechazo y el conflicto, o la valoración que puedan hacer de usted es tan negativa como había creído. Es posible que sea así, aunque a lo mejor acaba sorprendido.
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Cuáles son las razones principales de no ser capaz de alegrarme de mis propios éxitos

 

Modelo educativo: Cuando la educación que recibimos está muy marcada por normas sobre cómo no malestar, evitar la incomodidad o las críticas de los demás, nos hace más exigentes a la hora de querer comportarnos de la manera adecuada siempre.

Miedo a la evaluaciónUnido al punto anterior sobre la educación está el miedo a la evaluación. Decir a los demás que nos va bien puede confundirse con regodeo, chulería, prepotencia o engreimiento. Con no mostrarlo abiertamente, uno puede sentir que está siendo modesto, y no destaca por lo que no se quiere destacar. Esto es suficiente para que por defecto alguien no sea capaz de mostrar  que está consiguiendo sus metas o deseos.

Necesidad de control. Cuanto más importante es garantizarse que algo no pase, más control queremos tener sobre una situación. Lo malo es que no siempre somos capaces de alcanzar el control que deseamos. Miedos hacia enfermedades, accidentes, despido laboral, ruptura de pareja, opiniones negativas… Pueden animarnos a buscar la manera de saber que nada de lo que tememos pasará. Asociado a esta idea, es frecuente que algunas personas eviten alegrarse de sus éxitos, ya que les parece que si lo hacen se estropeará. «No menciones que está ganando mi equipo cómodamente, no vaya a ser que justo cambie la suerte que tenemos» Parece que el mencionarlo tuviera algún tipo de efecto mágico. Hablemos más sobre esto.

El pensamiento mágico o supersticioso: parece que cuando nos da miedo perder algo bueno, tendemos a buscar señales que nos digan algo sobre si eso va a ocurrir o no. Queremos hacer lo que tengamos a mano para garantizarnos que todo siga bien. Es fácil hacer caso a algunas ideas si aparecen en la cabeza: «a ver si por decirlo ahora se va a estropear», o «yo por si acaso no voy a escupir al cielo, no vaya a ser que se estropee este momento». Aunque no se tengan poderes sobrenaturales, es fácil dejarse llevar por la sensación de que se está haciendo algo por estar bien. De existir, este mecanismo es el que después lo puede complicar todo. Poco a poco seremos incapaces de calibrar nuestros propios éxitos y avances en la vida.

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azor & asociados

 

Preocupaciones

Estar preocupado por lo que puede salir mal, ayuda a buscar soluciones. Lo malo es que puede también precipitar estados de alarma mantenida, e incluso algún que otro pensamiento mágico: «a ver si por no estar atento a lo que puede salir mal, me acomodo y por vago luego lo acabo pasando peor». Pensamientos como este pueden hacer que no nos permitamos estar tranquilos, y que sin desearlo estemos siempre manteniendo las preocupaciones en nuestra cabeza.

Creer que quedarnos muy quietos y no hacer nada, nos permitirá seguir manteniendo el bienestar que vamos consiguiendo es muy peligroso. El bienestar es algo dinámico, no es estático. Cuando no lo trabajamos a diario, vamos perdiendo a poquitos algo de calma, ilusión, motivación, etc. En algún momento podemos llegar a sentirnos bien, pero sólo porque sentimos que no estamos mal. Es decir, no porque lo que hacemos nos divierte, o nos anima, sino porque no estamos tan mal como hemos podido llegar a estar. Si esto ocurre, la siguiente etapa será estar peor.

Es mucho más útil reconocernos que estamos bien, compartirlo y crear una conciencia de ello, para que así tengamos una vivencia más realista de lo que vivimos, de lo que está bien y lo que está mal. Podemos hacer que nuestra vida sea mejor si somos capaces de identificar  los momentos buenos ylos malos. De esta forma podremos repetir lo que nos funciona y alejarnos de lo que no.

 

 

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