La manera en la que nos relacionamos con el mundo está muy relacionada con el modo en el que nos sentimos. La autoestima es quizás el concepto que más se asocia a la seguridad que se siente cuando hablamos con otras personas.

1.- Necesidad de control.

Cuando necesitamos garantías de que las cosas serán como queremos que sean, aumentamos la probabilidad de bloquearnos ante cualquier amenaza a la estabilidad. La necesidad por sí misma no tiene nada de malo, pero cuando nos volvemos buenos consiguiéndolo nos resulta difícil dejar de hacerlo. Ver siempre lo que falta potencia la sensación de que puedo mejorar, pero también la sensación de siempre puede salir algo mal. Este pesimismo al que he dedicado algún otro artículo nos potencia la inseguridad y la sensación de peligro a lo largo del día. Una estrategia frecuente para conseguir el control del día a día es buscar mantener rutinas a lo largo del tiempo.

 

 

2.- Tendencia a evitar afrontar problemas o temores.

Al retrasar las decisiones aumenta la sensación de que hay muchos peligros, y se acumulan menos experiencias de éxito que las personas que se arriesgan y afrontan las consecuencias.

3.- Carencias afectivas durante el desarrollo (infancia y adolescencia).

El tipo de educación y apoyo que recibimos de nuestros padres, hermanos, abuelos, e incluso amigos, es la base de nuestra autoestima. Cuando recibimos una cantidad buena de reconocimiento, de apoyo, cuando nos sentimos importantes  o necesarios para los que queremos, hace que de mayores seamos más seguros.

4.- Genética.

Además de los modelos educativos que hemos tenido durante la infancia, hay que tener en cuenta que cada persona nace con una inercia genética que nos favorecerá o no la inseguridad a la hora de afrontar las relaciones sociales, las decisiones, o incluso la capacidad de disfrute del ocio.

 

 

5.-  La vivencia en general de acontecimientos vitales estresantes (tept).

La vivencia de episodios traumáticos como accidentes, violaciones, incendios, y por supuesto el acoso escolar son acontecimientos que predisponen a sentirse inseguro.

6.- Apoyo social e imagen que nos devuelve el entorno.

La existencia o no de un grupo de personas de referencia: familia, amigos, compañeros de estudio, de trabajo y de ocio son muy relevantes a la hora de analizar la sensación de seguridad que cada persona tiene.

Dependiendo de la motivación individual para hacer cambios y aprender a afrontar las cosas de manera diferente, así se podrá combatir el sentimiento de inseguridad. No hay que conformarse con sentirse inseguro. Se puede aprender a gestionar o afrontar los problemas, responsabilidades y decisiones de más maneras de las que hemos aprendido desde pequeños.

Protocolo para evitar contagios en el centro

Pincha en el enlace para conocer como influye el coronavirus en las sesiones de terapia.

Conoce nuestro protocolo