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Las parejas pasan por etapas a lo largo del tiempo. Alguna de ellas pueden ser propias de relaciones tormentosas. Dependerá sobre todo de algunas características de sus componentes. La línea divisoria entre el amor, la pasión, la obsesión y el deseo no está siempre bien definida. Muchas veces las relaciones pasan por diferentes etapas en las que predomina unas u otras características. Desde luego en función del momento, del tiempo de relación y por supuesto, de las características de personalidad de las dos personas, podremos hablar de relaciones tipo equipo, de compañeros, de amantes, de competidores, de posesivos, de controladores…

El inicio de una relación puede estar más ligado a la pasión, a la necesidad de poseer al otro, pero no es ni mucho menos exclusivo este sentimiento de la primera etapa. Hay parejas que se controlan el uno al otro, buscando indicios de infidelidad, de duda sobre lo que siente el otro, aparece el miedo a quedar como un tonto y permitir algo que no se quiere…

 

Las relaciones tormentosas son cuestión de dos

 

Probablemente lo más interesante de las relaciones tormentosas es su intensidad tanto en lo malo como en lo bueno. Lo malo no se quiere, y lo bueno engancha. La aspiración de ambas partes es a estar siempre intensamente bien, pero la realidad es que unos y otros episodios se acaban alternando. Las reconciliaciones suelen ser maravillosas, se producen lunas de miel cada cierto tiempo, y se alcanza un nivel de complicidad y de ilusión hacia el futuro difíciles de conseguir por medio de ningún otro modo. Aun así la mayor parte de las relaciones tormentosas acaban por romperse. Los reproches, las faltas de respeto, y en algunos casos las agresiones físicas, hace que sea imposible una última reconciliación. Cuando es así las rupturas suelen ser tan tormentosas como las propias relaciones.

 

Lo malo no se quiere, y lo bueno engancha

 

Las relaciones tormentosas son cuestión de dos, y por tanto de la suma de sus partes. Definamos las principales características de personalidad que suelen sumarse para que se produzca una relación tormentosa.

 

relaciones tormentosas

 

Opción 1: persona insegura-obsesiva junto a otra histriónica

Veamos la descripción de los dos tipos de personalidad de esta opción 1.

Uno tiene la necesidad de saber con exactitud los sentimientos del otro (qué le puede gustar, qué le puede molestar, si está enfadado, o divertido, o…), junto con una idealización sobre cómo debería ser una relación de pareja perfecta, junto con no tolerar la posibilidad de perder al otro.

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La pareja tiene la tendencia a teñir el día a día de cierto dramatismo, suele tener emociones rápidamente cambiantes, y existe una fuerte tendencia a la seducción y/o al victimismo; tenemos la unión de dos personalidades que con gran probabilidad generarán conflicto y relaciones tormentosas. Para profundizar algo más sobre este tipo de personalidad, te recomiendo que eches un vistazo al artículo: personalidad histriónica

Cuando una de las partes amenaza constantemente con la ruptura, destaca lo que no le gusta, plantea cómo deben ser las cosas, y el otro busca constantemente el modo de evitar ese momento final de la relación, se vive todo como el último instante, se puede acabar ahora. Es parecido a un amor de verano en el que las fechas de vacaciones determinan el final del tiempo juntos. Todo se convierte en algo intenso y apasionado, en donde se potencia la posibilidad de convertir la relación en tormentosa y conflictiva.

 

 

Opción 2: persona Insegura-obsesiva junto a otra con características criticas-obsesivas

Esta segunda opción es la que se deriva de la unión de personas con cierto grado de inseguridad, miedo a ser dejadas, y capacidad para demostrar todo el tiempo que si hay un reproche es falso o puede resolverse. En este caso unidas a personas exigentes, inconformistas y con mucha capacidad para detectar lo inadecuado, imperfecto o incorrecto e indicarlo para que se corrija.

Una de las partes tiene la necesidad de saber con exactitud los sentimientos del otro (qué le puede gustar, qué le puede molestar, si está enfadado, o divertido, o…), tiende a la idealización sobre cómo debería ser una relación de pareja perfecta, junto con no tolerar la posibilidad de perder al otro. Normalmente no se da por vencido con facilidad. Siempre demostrando que se puede seguir adelante.

 

la insegura y la crítica

 

La otra persona tiene la necesidad de certificar que la relación es exactamente la que debería ser. Hay personas que necesitan confirmar que no se están equivocandos al estar con la pareja con la que están. Ponen a prueba al otro, le reprochan, le corrigen… Buscan que sea tan ordenado, aventurero, divertido… como es deseable que sea. A veces se ve caracterizado este patrón por los celos y la necesidad de certeza sobre la fidelidad o la sinceridad de los sentimientos del otro.

Reproches, celos e interpretaciones desconfiadas sobre cualquier conducta cotidiana como “te has sentado en el restaurante en ese sitio para poder mirar a las chicas (o chicos) que entran en el local”. Cuando este tipo de afirmaciones topan con parejas que necesitan convencer al otro de lo absurdo de su reproche y constantemente les quieren demostrar que no es así, aparecen situaciones límite ante la impotencia de ambos por estar calmados gracias a la contundencia de las certezas. Bien por la inseguridad y falta de certezas de uno, o bien por la incapacidad de demostrar lo falso del reproche al otro, no acaban de estar calmados del todo nunca. En estos casos se crean relaciones tormentosas.

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En algunos casos cuando el desequilibrio entre una y otra persona es muy grande: gritos, faltas de respeto, insultos… puede llegar a aparecer episodios de maltrato. Se puede superar el mero conflicto y alcanzar la violencia.

 

relaciones tormentosas pareja

 

Opción 3: persona obsesiva-exigente,  junto a otra igual

Esta  unión en la pareja suele determinar grandes explosiones bastante llamativas para un observador. En este caso ambas partes tienen un estilo de personalidad similar. Son exigentes y tienden a juzgar las cosas de manera dicotómica: blanco o negro. Cuando coinciden en el color, las relaciones son intensas, simbióticas y apasionadas; cuando no es así la necesidad por convencer al otro y defender los argumentos individuales polarizan la convivencia. Surgen las explosiones, los reproches, la intolerancia, a menudo los insultos, e incluso la violencia física.

Son propios de estas relaciones los argumentos sobre lo justo e injusto, la tendencia a dar por hecho que solo hay una manera de interpretar una situación. Suele sentirse que es necesario presionar al otro para que cambie. En muchos casos surge la necesidad de que el otro pague por lo que se siente que son comportamientos inadecuados y premeditados para molestar o hacer daño.

En muchos casos, cuando la relación es muy tormentosa se puede acabar en el maltrato de la pareja. En estos casos se pierde el control y las consecuencias pueden resultar tremendas para ambas partes. Desde luego no siempre es así pero hay que ser consciente de los peligros de determinadas conductas dentro de la relación de pareja.

 

¿Cómo se sale de las relaciones tormentosas?

Lo primero, es necesario que exista más beneficio por dejar al otro que consecuencias negativas. Mientras compensen los buenos momentos, los componentes de esa relación se resisten a romper. Intentarán darse nuevas oportunidades con la esperanza de que sea la última y se mantenga la calma.

Cuando se desea que el otro cambie: que deje de hablar con gente que no debe, que tenga más detalles para que se demuestre lo mucho que te quiere, que se comporte de forma más segura, que sea mas maduro… Se responsabiliza al otro del malestar de uno mismo. Es muy importante que cada uno asuma su parte. Si uno se siente mal, es consecuencia de la manera en la que se enfrenta a la relación y a las expectativas que se generan. La realidad es que cada uno es responsable de lo que siente, por tanto si no aceptamos al otro como es y le culpamos constantemente de nuestro malestar, no podremos gestionar nuestra emociones. El control estará fuera de nosotros y la capacidad para vivir de forma sana una relación se anulará.

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Cuidado con culpar a los demás de lo que nosotros sentimos. relaciones tormentosas

 

Un factor que dificulta el salir de las relaciones tormentosas es el no darse por vencido nunca. El deseo de que las cosas sean distintas alimenta el exceso de adaptación o el exceso de presión sobre el otro.

Desde luego, la incapacidad para manejar los reproches del otro, junto con el miedo al qué pasará tras la ruptura, retrasan la toma de decisiones y cronifican el conflicto. Es muy importante que si se quiere acabar con este tipo de relaciones se potencie una vida en la que no sólo esté la pareja. Debe existir ocio individual, otras amistades, e incluso puede ser de gran ayuda un apoyo psicológico.

Por supuesto, y sin necesidad de que se relegue al último puesto, hay que tomar muy en serio la opción de una terapia de pareja y/o individual para aprender modos diferentes de abordar la relación

 

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