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Cuando nos vemos arrollados por preocupaciones, miedos o incertidumbres, no es fácil conseguir calma. Muchas veces es necesario aprender a afrontar los problemas de otro modo para que finalmente podamos calmarnos. Una meta importante para cualquier psicólogo clínico es la de entrenar estrategias complejas  e intentar que sean sencillas. Los consejos psicológicos han de ser aplicables por diferentes personas, según su capacidad, sus experiencias, sus habilidades…

Las técnicas, y muchos de los conceptos y teorías de la mente necesarios para resolver problemas son a menudo complejos, y por eso es importante saber trasladar a la práctica conceptos abstractos. Hemos de conseguir que cada persona aplique y entrene herramientas que puedan usarse en el tiempo sin perder efectividad. Este artículo está muy ligado al artículo sobre la Técnica de Detección y Afrontamiento de la Consecuencia Temida DACT, leyendo ambos se puede ir entendiendo mejor en qué consiste la psicoterapia.

 

Conseguir calma, por una regla de tres

Una manera de identificar soluciones a nuestro malestares podemos tomarla de las matemáticas. En el colegio se enseña que la regla de tres nos ayuda a resolver algunos problemas de una forma sencilla. Vamos a utilizar este concepto para entender cómo debemos actuar para conseguir calma en el caso en el que nos sintamos mal. La regla de tres propone una comparación entre dos pares de números: 6 es a 15 como 7 es a… X. Al ser números se pueden realizar operaciones matemáticas. Esta regla de tres se resuelve multiplicando 7 por 15, dividido por 6. De este modo hallamos un número que guarda la misma proporción con el 7, como el 15 con el 6.

 

regla de tres consejos psicológicos

 

Si en vez de hablar de cifras hablamos de situaciones o de sentimientos, ya no podemos usar las matemáticas de forma tan sencilla, pero podemos buscar qué tienen en común varias situaciones para que nos dé pistas de hacia dónde se dirigen las soluciones para un determinado problema. Las comparaciones y las metáforas que usamos en las conversaciones cotidianas persiguen este mismo efecto. Usemos una regla de tres para ilustrar en qué consiste.

Hace unos 50 años se atribuyó a la revista satírica “La Codorniz“, la siguiente regla de tres cuando se planteó su cierre: “Bombín es a bombón, como cojín es a equis. Y nos importan tres equis que nos cierren la edición”. Este es un ejemplo de regla de tres trasladada a las palabras. Veamos ahora cómo se puede convertir en herramienta para la psicoterapia.

 

Consejos psicológicos para alcanzar la calma

ejemploPrimero analicemos una situación con la que vamos a hacer la regla de tres. Supongamos que no estamos retrasando y llegamos tarde a una cita importante. Imaginemos que vamos en coche y nos vamos notando nerviosos por el retraso. Podemos decirnos que no pasa nada, que pueden esperar, podemos llamar por teléfono o poner un mensaje para avisar, pero si aun así no nos calmamos, hay que valorar otras opciones. Quizás la más coherente con la frase de “no pasa nada” sea pararse en un semáforo cuando aún está en ámbar, en lugar de acelerar. No es algo que de manera inmediata calme o apetezca, pero desde luego una vez ceda el primer instante de agobio, podremos asumir que no es para tanto. Pero esta vez de verdad.

 

consejos psicológicos

 

ejemplo

Supongamos el caso de alguien que hace poco que ha empezado a trabajar en un nuevo puesto y siente que está siendo evaluado constantemente por compañeros y jefes. Puede sentir malestar y necesita encontrar la manera de calmarse y hacer bien su trabajo sin la presión de ser juzgado constantemente. La inercia natural es la de buscar argumentos que le quiten hierro a la situación y que permitan tomárselo de otra manera: “pasa de ellos”, “qué más da lo que piensen, sabes que lo haces bien. Céntrate en tu trabajo que seguro que todo sale bien”… Estos y otros argumentos lógicos sirven para intentar conseguir la calma. El problema es que que no siempre es posible calmarse solo con argumentos lógicos. A menudo hay que conseguir hacer cosas que nos demuestren que lo que tememos no es tan terrible, o de verdad no importa tanto.

Bien!, pues ya hemos llegado a la regla de tres. “No pasa nada si llego tarde” es a parar en un semáforo en ámbar, como “No puedo conseguir que todo el mundo sepa que hago bien mi trabajo” es a equis.

 

consejos psicológicos PsicologodeCabecera.com

 

La equis suele tener la característica de ser incómoda como lo es pararse en el semáforo en ámbar. No apetece, pero nos ayuda a asumir premisas que posteriormente nos producirán tranquilidad. No al principio, pero podremos sincronizar mucho más frecuentemente lo que pensamos con lo que sentimos. En este caso la equis, podría ser:  alargo unos segundos la conversación que tengo con mi novia por mi teléfono particular, delante de los compañeros; o planteo una duda sobre una tarea o un procedimiento menor y dejo que vean que no me lo sé todo, así podré creerme que no es para tanto que los demás me juzguen injustamente.

A menudo, cuando es uno mismo el que decide afrontar el malestar, consigue ponerlo a prueba. Podemos ver si era un temor, o un hecho cierto. Además haber decidido uno mismo hacer frente a una preocupación produce que la percepción de malestar sea mucho menor, consiguiendo que la percepción de avance sea mucho mayor.

Por último habría que insistir y tener en cuenta que las personas tendemos a buscar soluciones desde el pensamiento: “no pasa nada”, “no le des importancia…”, y aunque ese es el camino, no es suficiente en muchas ocasiones. Busque qué hay que hacer para sentirse mejor, no solo qué hay que pensar. Es mucho mejor que lo que se diga sea un reflejo de lo que se siente, y no de lo que se desea sentir.

 

Pon en práctica los consejos psicológicos. Te propongo un par de retos.

Resuelve tú mismo las siguientes reglas de tres:

Situación 1. “No pasa nada si llego tarde”, es a parar en un semáforo en ámbar, como “no me dará tiempo a hacer la compra, quedar con mi amigo Juan, y pasarme por el banco”, es a… equis.

Situación 2. “No pasa nada si llego tarde”, es a parar en un semáforo en ámbar, como “he ido a varios médicos y tras las pruebas descartan que me pase algo grave. Tengo que calmarme y no darle más vueltas”, es a equis.

 

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